Muchas veces cuando compartes algo que es muy importante para ti, acabarás perdiéndolo. ¿Por qué? Porque por mucho que tú creas que con quien lo compartes lo valora, es muy difícil poder llegar a estar completamente seguro de esto. Puede ocurrir que sin que tú lo sepas, se cree un vínculo entre lo que compartes y con quien lo compartes para dar lugar a un momento crítico. En ese momento pierdes cercanía con lo que compartes, y aunque parezca que la ganas con quien lo compartes restándole importancia a ese punto de inflexión obviarás la parte del terreno que te ha ganado. Más tarde y por motivos ajenos a ti mismo encontrarás que la cercanía que conseguiste restándole importancia se opuso a ti convertida en tensión, y a eso hay que sumarle aquel momento crítico y la distancia que provocó con lo que compartías. Entonces con quien lo compartías hará lo que le de la gana, sin valorar que eres tú quien lo empezaste a compartir, y lo que compartías no podrá hacer más que creerse su versión y sus patrañas.
Me alegro de no haberte compartido nunca con nadie. De no ser por ese egoísmo que tenía contigo, hubiera podido perder lo más importante sabiendo que la culpa era mía.
Aunque después me quedara solo
ibas a ser o mía o de cualquier otro
y si hubieses elegido esto
lo habrías hecho entera
Y con muchas segundas partes
magnetizada por estar poseída
y empalagada por ese egoísmo
que tiene por base el calor lento.
Pero ya todos saben
que solo quisiste dejar tu aroma
y algún que otro recuerdo de sombras.
Lo admito, ayer me caí de un bienestar ficticio.
Lo acepto, mañana será un lunes más sin ti.
ibas a ser o mía o de cualquier otro
y si hubieses elegido esto
lo habrías hecho entera
Y con muchas segundas partes
magnetizada por estar poseída
y empalagada por ese egoísmo
que tiene por base el calor lento.
Pero ya todos saben
que solo quisiste dejar tu aroma
y algún que otro recuerdo de sombras.
Lo admito, ayer me caí de un bienestar ficticio.
Lo acepto, mañana será un lunes más sin ti.

