Patrañas


M
uchas veces cuando compartes algo que es muy importante para ti, acabarás perdiéndolo. ¿Por qué? Porque por mucho que tú creas que con quien lo compartes lo valora, es muy difícil poder llegar a estar completamente seguro de esto. Puede ocurrir que sin que tú lo sepas, se cree un vínculo entre lo que compartes y con quien lo compartes para dar lugar a un momento crítico. En ese momento pierdes cercanía con lo que compartes, y aunque parezca que la ganas con quien lo compartes restándole importancia a ese punto de inflexión obviarás la parte del terreno que te ha ganado. Más tarde y por motivos ajenos a ti mismo encontrarás que la cercanía que conseguiste restándole importancia se opuso a ti convertida en tensión, y a eso hay que sumarle aquel momento crítico y la distancia que provocó con lo que compartías. Entonces con quien lo compartías hará lo que le de la gana, sin valorar que eres tú quien lo empezaste a compartir, y lo que compartías no podrá hacer más que creerse su versión y sus patrañas.


Me alegro de no haberte compartido nunca con nadie. De no ser por ese egoísmo que tenía contigo, hubiera podido perder lo más importante sabiendo que la culpa era mía.


Aunque después me quedara solo
ibas a ser o mía o de cualquier otro
y si hubieses elegido esto
lo habrías hecho entera
Y con muchas segundas partes
magnetizada por estar poseída
y empalagada por ese egoísmo
que tiene por base el calor lento.
Pero ya todos saben
que solo quisiste dejar tu aroma
y algún que otro recuerdo de sombras.
Lo admito, ayer me caí de un bienestar ficticio.
Lo acepto, mañana será un lunes más sin ti.

Se va

Cada noche que anhela el día
Recorre supersónico el lamento
Todo instante en que estuviste presente
Para pasar rozándote antes de caer rendido
En el borde de la misma vida.
Las conclusiones de los lectores
De un poeta suicida
Poco importan ya a sus despedidas
Normalmente sin mucha prisa
Poco importan ya a sus despedidas.

*** *** ***

Apesadumbrados todos, podemos mirarnos unos a otros para decirnos que se esfumó. Y atemorizado puede estar el que escuchando esta crea estar en posesión de algo. Iluso considérese aquel que encima de creerlo, tenga alguna razón que le haga creer que es bueno.

*** *** ***

Ves cómo te hablan, y te miran
Piensas en escribirlo,
Sin intentar evitar que corra la sangre antes de hacerlo
En forma de lágrimas
Después de ver cómo se marchan.
Cómo te están hablando, sin decir lo que piden
Ellos aunque no lo parezcan, saben lo cerca que está su viaje.
Sus ojos se abren atentos, y poco a poco van alejándose
De lo que un buen día fueron.
Parece que fue bueno el día
Pero paradójicamente, fue bueno porque los hubo malos
Y cuando los hay buenos, sabemos lo que sigue.

*** *** ***

Se levanta, se hunde, canta… y todo mientras la luna corre.
Sabes
me encanta.
Sabes
lo persigo.
Y yo lo que sé es que es una equivocación perfecta
Vivir en el olvido
De cuando tus noches eran mis días
Y mis versos eran tus rimas.

*** *** ***

Este último año que traigo
Duró más meses que muchos otros juntos
Mucho más que me duraron mis dos bocas
La tuya y la tuya
Que por manos tenemos dos
Por ojos tenemos dos
Afortunados lo que también tengan orejas dos
Y Bienaventurados los pobres de oído
Pies duplicados, igual que el resto [groserías a un lado]
Pero bocas, yo ya solo tengo una
Y ahora me toca errar con…
Mi mente y tus labios.

*** *** ***

Como yo dejé de ser sin ti
Y tampoco encontré camino
Puente inútil fue el nuestro
Que por no atravesar,
ni un mísero arroyo
se digno a pasar por debajo.
Y la vela que dejaste al irte
Murió al acabar nuestro aire
Cuando te diste la vuelta.

Ella duerme, y no es que yo lo sepa.
Puedo suponerlo, como podría la hoja de un árbol
Que no sabe ni lo que es el suelo
Hasta que no está reseca.

*** *** ***

Hay noches en que el tic-tac es más barato
Y no es estadística económica esta
Es lo que se acerca la realidad a mi mente
A fundir estrEllas.



Interprétense también los colores por separados [de arriba a abajo]

Releer

No releas algo dos veces,
podrías interpretarlo como debiste hacerlo a la primera.









[hoy no, pero comentaré próximamente]

Morir en tu vientre

O atrapado en tu mirada
Pon atrapadora en Google y dale a Voy a tener suerte.

E
sta mañana me he levantado pensando que tu padre me quería más que tú.
Soñar con él ha sido la antesala a hablar contigo, después de casi un mes y medio de alguna conversación cordial. Por alguna extraña razón, abandoné el cajón de los desadmitidos. A lo mejor esta noche salió al balcón porque no conseguía alcanzar el sueño, y me vio hablándole a la luna. Aunque estemos lejos, quizá llegaron mis ansias de ti, mudas a tanta distancia. Las que se arrastran después de haber perdido ambas piernas con tus obstáculos, dejando ese rastro durante cada noche. Y como seguramente haría mucho más frío que aquí, no tardaría en entrar y recostarse de nuevo. Recordaría tus cuentos antes de dormir, y el besito de buenas noches. Seguro que soñó con dártelo diciéndote lo que había visto.

¡mes y medio!

Una tras otra, todas las noches. Y hoy como sin querer te contesto, sin sorpresa por verte de nuevo. Es tan grande la mi idealización de ti, que solo pareciste tocarla con la punta de los dedos. La distancia es una herida, que quieres curar con la sal de tu afonía.

Que no te pasas… porque no tienes tiempo.

Esa es la patada que pueden darle a alguien que está ahogado a 10 metros de profundidad para que se hunda todavía más. No tener tiempo... ¿para mí?

Estás lejos, porque te has ido.
O yo estoy lejos, porque no he podido acompañarte.
Tú decías que yo tenía que seguir entero,
para que tú no te derrumbases.
Argumentando no saber seguir sin la seguridad que yo te doy. A lo mejor jugabas a tenerme para siempre, y soy yo el que no sabía que siempre llegaba tan rápido. O quizá es que te han borrado la parte de ti en que eras tú, y no me lo has contado. Lo recuerdas?

¿Qué clase de cosas puedes decirle a quien más quieres después de estar tanto tiempo en silencio, y que al llegar vuelva con más páginas de nuestro libro en blanco? Pues hablar a grandes rasgos de lo que es la vida en sí, sin profundizar en los detalles personales. Lo cual incumbe a la meteorología de tu trocito de cielo, pero nada tiene que ver con el anhelo que le profesas. Y después de hacerlo viene una tarde-noche de reflexión acerca de por qué m-e-d-i-r las palabras. Yo creo que no es ni el tiempo ni la distancia, sino que eres tu misma la que dejaste de sentirte cómoda/ligera/segura al hablar lo que pensabas, cuando dejaste de… hablar? pensar?

Como es sábado y seguramente te diviertas, mis mejores deseos. Quién sabe, igual ya hasta Navidad no vuelve a tener insomnio papá… Si vas a querer volver cuando estés cerquita, acuérdate de ir encendiendo la luz gradualmente, que llevo mucho tiempo en esta oscuridad… y mis pupilas podrían absorberte. Quiero que lo hagas poco a poco, para ser yo el que vuelva a morir en tu vientre.

A, ante, cabe, bajo...


B
ajo él, un (buen?) día tropecé contigo. Después de eso y cada vez con más frecuencia, iban encontrándose nuestros pies. Con el paso del tiempo, subían las sensaciones. Bajo él, se vieron nuestras manos por primera vez, y empezaron a hablar. Se tocaban en clave de intimismo, ocultas de cualquier sospecha. Que fuera secreto hacía que se intensificase la propagación de cualquier roce. Y todavía no ha terminado de vernos crecer, pero no está triste por eso. Sabe que tarde o temprano lo haremos, porque si no estamos debajo… fuera de su avidez no culminará el vuelo que un día emprendimos sin saber apenas andar.
Espera limpio y doblado, desde la última vez que cenamos sobre aquel mantel.

esrajelfeR <--

Mi almohada jadea por ti, cada noche. Susurros que se agolpan en mi nuca y me recorren. Me recorren como desearía hacerlo yo por ti. Sumergiéndome desde antes de que caiga el sol, hasta tus pies, como la última vez. Siempre viene el recuerdo de las veces pasadas seguido del deseo por las futuras. Indagar los escondrijos que me faltaban por descubrirte, aún sabiendo que la hermosura de la que has estado siempre dotada sea infinitamente extensa. Saber que las culpas no importan, y olvidar la memoria. Reiterarte una vez tras otra, que no eres una flor marchita que yo lo sé por tu aroma. Hacerte sentir… quién sabe, algo nuevo cada vez que me adentre. Anestesiarte los resquebrajamientos de tu suave interior, con caricias

i
n
v
i
s
i
b
l
e
s

.
Nebulosas de cartas palpables en el ambiente. Y hoy ya lunes, vuelta a casa. Podrías animarte y venir a pegar los naipes, me sobró barra. Construir con ellos un castillo para dos, y esperar a que sople el sol por donde quiera, y salga el viento a reflejarse en ti.
Porque todo lo que tenga algo que ver conmigo, ha de Reflejarse antes en ti.

Trato o truco?


L
o había visto nada más doblar la esquina, de reojo. El fijarme habría sido un pequeño resquicio del poco instinto para bien que puede quedarnos. Los movimientos rápidos, dando saltitos habían dirigido mi atención bajo aquel coche, y un tanto incrédulo me agache para comprobar que no debía aumentar mi dosis de medicación: era un conejo.
Perfectamente cuidado, de un color grisáceo que se mimetizaba con un cielo casi más negro que el propio asfalto. Es una ciudad no grande, pero conejos por el
centro
creo que nunca había visto antes. Sería mascota de alguien, y suerte por ese alguien si es que no lo había echado de casa…

El frío probablemente no, pero temo que si no se encargó alguien ya de salvarlo, habrá pasado a formar parte del firme que nos hace olvidar donde estamos. Pobre conejo.

Después de eso, llegaba a casa y ascendían camino al estudio las temperaturas. Era el momento idóneo para olvidar por un instante los problemas nimios de este mundo, y pasar a planificar los días que acontecerán en breve. O aunque no sea en breve, los que acontecerán de cualquier modo. Halloween.

Creo que no me pasaré esta noche frente a un taco enorme de folios. Miento, creo que no será un taco de folios naranjas. Y si lo son, no creo que me dedique a modelarlos en forma de guirnaldas de calabazas.

Empezar la noche de un jueves con chocolate caliente me empezaba convencer.
Estaban la maicena, la leche y el chocolate esperando en silencio a que terminase mi pausa, pues me alertaban sonidos. Resultaron no ser del exterior, fue tan inmediata la llamada que parecía haber escuchado el marcado numérico, a la antigua usanza.

… interrupción…

Conclusión, el chocolate ya casi ha pasado de ser entrante para convertirse en cena por sí solo. Un postre de primer plato, ciertamente más desganado que en el primer intento.

Sí, si, si… de verdad, happy halloween para tí también. No, no tengo pensado celebrar nada, ni con nadie. No… en casa. Sí, lo suponía… como todos los años? Oh… bonita ciudad. Se divertirá… o divertirán. Yo creo que ni este finde, ni en bastante tiempo tendré otra vez oportunidades como esa. Si es que las vuelvo a tener, aunque esperanzas no me sobran, tenerlas las tengo, aunque no sé si con ella.

Y que de estas cosas me tenga que enterar así…

No, no te preocupes… si ya sabes que ni me acuerdo, ni te hecho de menos. No te preocupes por decirme ni dónde ni como estás, no lo necesito para estar tranquilo. Es tan grande mi caparazón, que puedes seguir sin pensar que hablarlo sería una buena idea. Con esa forma de cerrar las puertas, no duele. Porque oírlo de otros, y sin verlo… es plato de buen gusto para cualquiera! Sigue intentando esquivar el rebote de todo lo que me dijo tu mirada, tantas veces. Así es como a mí me gusta, pasar las noches en vela. Pelando calabazas, vaciarlas y meterles dentro la noche y su vela.


Buen provecho.





Vuelven a alargarse los espacios entre mis publicaciones debido a mi falta de tiempo. Se va aunque no lo pierdas...