Ni 3 ni 5

Entre tus dedos escurren

Resbaladizas, espesas

Mirando al vacío

Mis ganas de seguir

Queriéndote.

Tu indolencia, seguro

Es precio cabezota.

Pues con o sin ellas

Inevitablemente guardaré

Forever,

Tu… ropa?

Asking

Antes, 20 minutos. Ahora, una hora y veinte minutos.

Qué será del incongruente deseo que me invadió la voluntad durante tanto tiempo. A dónde irán a parar aquellas voces que perpetraran más ocultos slots, para suprimir las memorias inexistentes de un “algún día”.

No me gusta cuestionarme más de dos veces al día mis criterios, por eso no voy a pensar que no es cierto ni una vez más. Dejará de serlo y Santas Pascuas.
Noviembre no debería ser un mes tan caluroso.
Sigo escuchando más cosas que preferiría no oír de las que sí me gusta escuchar. Díganme si no me sería mejor dejar definitiva, completa y permanentemente de escuchar…

Al fin y al cabo bien sé yo que lo que hasta calmarse tantos años como han de suceder, no intervendrá más que anecdóticamente en lo que realmente acontecer debe. Y sin más, poco queda por cuestionar. Que no escueza. En caso de agujetas, reprogramémonos para tener bombillas de bajo consumo, y no malgastar energía con ideas deslumbrantemente ineficientes.

Katherine, la que nos espera…

Respira

Siempre al despertar, y muchas veces a lo largo del día. No digamos ya a la hora de dormir, y hasta en sueños. Siempre me pregunto cómo estarás. Sueño algún día con poder cerciorarme de que estás, aunque sea mal o bien. De alcanzarte con mi mirada, de poder hacerlo en cada instante. De mirarte a los ojos, te retirarte el flequillo y darte un beso. De celebrar contigo lo que nadie te ha enseñado a celebrar. De alegrarnos porque las cosas no sean como quieren, sino como nosotros queremos.
Mis ganas de alcanzarte se alinean cada día más con mis sueños y ambos se aproximan a la trayectoria que llevo. No digo de alcanzarlos, pero sí de colisionar con tus propósitos antes de tiempo. Antes de que llegue el buen tiempo. Quiero ser culpable de tu alivio. Quiero llorar por ti, más que tú. Ojalá pudiese padecer más de lo que a ti te toca, si eso pudiese hacerte salir de ese infierno. Me gustaría estar contigo, aunque no sea un buen momento.

No me importa que no lo sea, de hecho ni siquiera los espero realmente buenos. Simplemente, me gustaría estar contigo… donde sea, pero notando cómo respiras, y asegurándome de que nunca lo dejes de hacer. Asegúrate todos los días de conservar ese sueño.

40ml color negro

Contaré hasta 33 y me volveré a encerrar en mí mismo. No quiero intentarlo más veces, sé que ahí fuera siempre suena la misma canción. Prefiero dedicarme a otras cosas, aunque tengan muchas menos posibilidades de ser divertidas. Como soy de decisiones fuertes, tengo pedido ya el billete. Me hizo gracia, porque el señor de la estación me había preguntando que si viajaba solo. Pues está claro que no viajo solo, pero me acompaña gente que desconozco. Y es precisamente eso lo que quiero, desconocer al mundo. Ver como los días se hacen grises, mientras todos miran al suelo. Sin intentar que nada los ilumine más de lo que ya brilla de por sí el gris, porque no existen más probabilidades de que se tercie blanco que negro.

Principios, gracias por castigarme. Después de esta vez, no volveré a faltaros. Mis ideas son las buenas, aunque nadie más las vea bien. Tengo la impresión de que sólo puede empeorar, pero no por eso abandonaré. La resignación es un valor que no cotiza en bolsa; en él muy pocos invierten.

Reproducir música

Otro atardecer, igual. Nuevamente, como había imaginado durante tantos y tantos sueños. Otra vez ensimismado, posando mi mirada en tus labios mientras duermes. Tu boca un poco entreabierta y tu pelo revuelto; tanto que si fueses consciente de ello, te alarmarías de tal modo que por sí solo volvería a acicalarse. A mí me gusta cuando se te queda así, sin que te des cuenta.

Tantas horas juntos, como ni siquiera imaginamos que nos íbamos a prometer. Antes, con tan solo un par de momentos, nos alimentábamos. Y si había que soñar, ya pensar que estaríamos la mitad de lo que estamos ahora, era harto improbable.
Fijaos que me tachan de quejicoso y algo carca, cuando a mí tan solo me parece una apreciación objetiva: el mundo es cruel. En sí, lo es. Puede dejar de parecerlo cuando no lo es, pero… es porque deja de serlo. Ocurre muchas menos veces de las que nos gustaría, y no solo eso; además cuando lo hace, sabemos que tarde o temprano acabará desapareciendo. Perpetuamente se me hace casi imposible vislumbrar una felicidad constante, sin embargo… así ya todos podemos imaginarnos innumerables penas.

Está bien, ahora sí me estoy excediendo. Pero tan solo quería hacer hincapié en lo profundo que me hiere ser sustituido ahora por un reproductor de música (por cierto, ni siquiera es clásica) después de haberte querido tanto, y… sí, de seguirte queriendo.

Estadística

Podría escribirte, algo bonito
mientras tú estás ahí,
aunque me hayas cogido la llamada
es como si no te dieras cuenta;
como yo me imagino,
observar lo que haces
sin que lo sepas.
Mirarte, y pensar
pensar, bah... qué estará haciendo?
y sonreirme al verte tontear
mientras revolotean tus ojos
alredor de la pantalla
leyendo cualquier cosa.
Suena una música en modo menor
y tu boca cuela entre tus manos,
pensativa...
Parpadeas seguidamente
y sigues pensando;
miras arriba, abajo,
a todas partes.
Ya no lees, ahora solo miras,
frunces el ceño,
resoplas...
y vuelves a empezar.
Cara de circunstancias,
ahora tu nariz se cuela
más abajo, entre la manga
de un jersey de cuello alto
y colores cálidos.
Te acercas,
pones morritos de desesperación
y sigues tecleando.
Tu mano sujeta tu frente,
y me priva de tu dulce mirada.
Sin darte cuenta sigues,
no ignorándome, pero sí gesticulando
como si hablases contigo misma.
Te echas una mano a la cabeza
me buscas, como recordando
me habías dejado aquí!
Y así es, aquí sigo,
imaginando poder tocarte;
susurrándote
que me quiero quedar
atrapado,
dentro de ti.

Mie2

No hace tanto que ha pasado, y ya lo recuerdo como con nostalgia. Ese miedo dulce. Tu boca. El filo de tus dientes a mi alrededor, algo nuevo. Se me veían pasar las experiencias por delante de las pupilas. Agitadas, volaban como intentando fijarse en algún detalle de un tren que les pasaba a 2 centímetros. Muy rápido aprendía. Con miedo, pero aprendía.

Me estaba preguntando las consecuencias que podría traerme el intentar hacer yo lo mismo. Sin saber, no tenía ganas por nada del mundo de equivocarme en eso. Otras preguntas pueden entregarse en blanco, o responderse con un dibujo de la fauna y flora que pueble tu pensamiento en ese momento, pero esta… era mejor saber aplazarla a otro momento. Aplazarla hasta tener la confianza que me acababa de arrebatar ese miedo, a morirme allí mismo. Contigo, enredado. Sin explicármelo todavía. No sé por qué narices escapé de aquella trampa. Ahora tengo que hacer todo lo posible por volver a caer, cuanto antes. Aunque, bueno, probablemente volveré a tener ese miedo… la próxima vez intentaré llegar más lejos.