Anche

Subí el volumen más de lo recomendado para conservar una salud auditiva razonable a largo plazo, pero el ruido ambiente continuaba impidiéndome poder escuchar. Por un instante, se detuvo el tren y ante la subida y bajada de unos y otros al mismo, escuché la noticia de una muerte. Más bien fue una reflexión, acerca del comunicado que supuse precente a ésta en el tiempo. Una muerte de un hombre de 42 años, dato que podría no sorprender y/o pasarse por alto en el mundo que hoy por hoy vivimos, aunque no por ello menos reflexionable.

Así, me dí cuenta de que todo se precipitaba hacia el mismo sitio con más y más fuerza; que de cada momento que pasaba, podía sacar valiosas conclusiones pero, si me detenía a valorar cómo, a pesar de incrementarse las ya considerables posibilidades de que algo fallase, el curso del tiempo continuaba fluyendo al paso de los años, se me encogía un no se qué empujándome a, aun estando aturdido por estas presiones, intentar dar todo en cada instante.

Hablo por tanto, y puntualizo para cubrir la inexplicable faceta de la que padezco carencia, o poseo indiferencia, que es no saber explicarme a todo el público; y digo defecto porque tampoco lo tengo demasiado en cuenta, y supongo "no a todo" porque espero que alguien lo entienda. La edad, y la muerte.

Solo hay determinadas cosas que pueden hacer imperfecto lo que se ha definido categóricamente y por méritos propios a sí mismo como perfecto. Es por esto que me preocupan "tal vez no tanto como deberían", me afano a musitarme repetidamente, con el objetivo de no llegar a comprenderlo a destiempo.

En el día de hoy, por tanto, podría decirse que en unas pocas horas mi estado de ánimo pasó (con una discontinuidad de salto inevitable) de avanzar ascendiendo a unos trescientos kilómetros por hora o más, a retroceder exponencialmente desde cero y tendiendo a menos infinito.

La sesión no acabó en números rojos, porque aunque difícil, es posible; conseguí mezclar en su justa medida (o sea, no mezclarlos) ambos estados. Así, evité quedarme en un estado de movimiento absolutamente cero, para justo antes de estar cayendo al vacío en máxima pendiente recordar... que lo valioso es valioso doble y valioso triple... y así por cada millonésima parte de segundo que además de tenerlo, he conseguido no perderte.

Tras explosiones varias, y filosofía enlatada con cierre de no trascendente y caducidad pasada ya años atras; reomendaría a quienes quieran cuestionarse conmigo algunas partes de nuestro entendimiento, reflexionen antes de dormir el siguiente video, muy recomendado por mí mismo:



1 Disquisiciones :

yo dijo...

Buenas tardes, lo primero
sin duda un texto muy interesante acompañado de un vídeo que lo es más aún. Realmente es todo una reflexión lo que podría surgir a partir de tales hechos. Está claro que no vamos a saber qué hay ahí fuera tras nuestra muerte, pero albergamos esperanzas, porque nuestra sociedad a pesar de que los años han corrido, siguen sembrandonos el miedo incluso antes de nacer. El miedo a la muerte, al infierno, todos queremos ir al cielo. ¿Realmente es merecido?... Estoy de acuerdo de que si hay un cielo, hay que construirlo.

Un saludo!

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