Modistamente

Feroz lujuria, aunque transitoria supongo, la que se me vino a la mente. Mi condición de hombre que tanto trabajé para poder redimir, decidió salir  a tomar aire fresco. Tantos días de vida relajada, no habían podido acabar de otro modo, ni en otro momento. El deseo tintineaba en la penumbra de aquel autobús que nos regresaba al aeropuerto reflejado en la desnudez de tu cuello. Estaba encantado de que te hubieses tomado la licencia de dormir en mi hombro, pues las vistas eran una ventana abierta a los sueños. Lo que para un modisto serían bolsas horribles en tu camisa, para mí eran altos vuelos. Y levanté la mano, como poseído por el gorjeo  de unos pajarillos, moví sacudiendo sutilmente los dedos, y te sujeté la cabeza desde la base. Sin despertarte, aparté tu cabello para hacer mi imprudente postura, una almohada que no requiriese la necesidad de explicarse. Así, poco a poco y entre el murmullo de los que conversaban sentados desde posiciones no lo suficientemente cercanas como para amedrentarme, fui sintiéndome más libre de introducir tan solo el principio de los dedos por debajo de tu camisa. Era fina y suave, acorde con los días cálidos que atrás dejábamos, pero no más fina y suave que tu piel. Bordeando el cuello llegué a tus primeras vértebras. Te acurrucaste respirando fuerte, como aprobando involuntariamente todo aquello. Quién sabe si realmente dormías, o sólo era parte de ese cinismo fantasioso que nos habíamos inventado antes de despedirnos. Apenas presionando, las yemas de mis dedos comenzaron a masajear suavemente aquel delicado cuello. Mientras, mi brazo izquierdo permanecía inmóvil, aguantando el peso de todo tu cuerpo. Serpenteando, como si de una bufanda que se escurre se tratase, comencé a entrometerme en asuntos que tal vez no me correspondiesen. Sin prácticamente rozarte, dispuse mi mano completamente en paralelo a tu pecho, y con la habilidad indiscriminada de un experto en encaje de bolillos desabroché los dos primeros botones de esa camisa turquesa que a causa de tanta opresión por parte de nuestros cuerpos, se hizo a un lado caballerosamente. Ingenua, sin percatarte, con el rostro alzado tal y como estabas abriste los ojos, que se toparon frente a frente con los míos y espontáneamente busqué tu mejilla hasta estampar un delicado beso sin compromiso que te hiciese entender que aún faltaba camino. Sofisticada treta, pensaba, para bajar la guardia, y volver a relajarte unos kilómetros más. La oportunidad implacable de suspirar como si otro remedio no existiese y abalanzarme sobre ti me estaba empezando a traer demasiados quebraderos de cabeza, y así permanecí algunos minutos. Frente a tu maravillosa sonrisa, dentro de mi cabeza planeaban fines con dudas a las que no estaba dispuesto a dar oportunidad. Pero al tiempo que intentaba dilucidar qué pesaba más, de un salto directo me rodeaste con tus brazos y me tragué por completo tu nariz. Al instante y sin poder pensarlo te deslizaste para moder mis labios y ya no ocupábamos dos asientos. Cuando quise explicarme, ya era demasiado tarde. Para entonces me habías leído el pensamiento. Perderíamos el vuelo, y después de esa niñería ridícula, comenzamos el nuestro. Balanza que rompió desbordada por la felicidad de dejarme robar por ti la sensación más viva, la menos ecuánime, la más exquisita. Aquella que te hacía sentir natural, y no una aristócrata. Con la que a mi lado sabías que podrías jugar siempre, en tono de broma o seriamente, y para la que el dilema de dejarte ir o no, resultaba imposible cuestionarse. Fortuna tal vez el pequeño respiro de saber, que sin intentarlo, se enamoraron de mi rostro impenetrable unos ojos tan distintos, una chica tan felina.

3 Disquisiciones :

Æ dijo...

Exquisito, sencillo, sensible y erótico.
Genial.
;-)

en las nubes dijo...

Me encanta!

Anónimo dijo...

Guaaaaaaaaau, ¡¡te has lanzado!! Qué sorpresa de texto tan bien narrado y lleno de sensaciones...

Ahora que lo has probado no podrás escapar de ese dulce sabor que provoca el dejarse llevar por el deseo (de seguir escribiendo así) :P jajaja...

Me ha gustado ;)

Un beso no estoico

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